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El Londres Actual Minimize
Londres está lleno de vitalidad y cambia constantemente. La grandeza de algunas ciudades radica en sus impresionantes monumentos históricos, sus centros gubernamentales, culturales o financieros; otras fascinan por su novedad. Londres es único, porque reúne todo esto en un sólo lugar. Sin duda, se trata de la ciudad más rica, estimulante y dinámica del mundo.

London City

Siempre hay mucho que hacer, ver, visitar y descubrir. Casi todos los turistas regresan para estar de nuevo en sus lugares favoritos o aprender un poco más de esta ciudad, y cada vez, Londres es más rico de lo imaginado. Y vuelven otra vez, y otra... De hecho, la ciudad recibe cada ano unos 30 millones de visitantes.

Los cerca de ocho millones de londinenses sienten la misma fascinación por su ciudad, aunque más del 30 % ha nacido fuera de Londres. Del resto, muchos pertenecen a la segunda o tercera generación de inmigrantes. ¿De dónde proceden? Algunos han cumplido el sueno de su niñez; trasladarse desde cualquier otra parte de Gran Bretaña a la capital. Otros han Llegado de mucho más lejos; tras la segunda guerra mundial decidieron abandonar sus hogares en India, Pakistán o el Caribe. Otros proceden de China, Chipre, Italia, Kenia o Uganda. Por todo ello, Londres es una ciudad verdaderamente cosmopolita en la que se hablan casi 200 lenguas. El inglés predomina, pero podrá oír hablar en chino, gujarati, urdu, punjabi, bengalí, turco, árabe, italiano o español.

Llegar por primera vez a esta ciudad tan vibrante impresiona. En ningún otro lugar se combinan de igual forma cantidad y calidad, por ejemplo en el caso del arte. Mucha gente planea visitar el British Museum o el Victoria & Albert Museum, pero pocos son conscientes de que hay 300 museos más para escoger, sin contar una miríada de galerías de arte que convierten Londres en el centro mundial del negocio artístico. Otro ejemplo es el teatro. El londinense es legendario y, por supuesto, los visitantes quieren asistir a una representación. Sin embargo, quedan sorprendidos al tener que escoger entre más de cien teatros. Además, algunos de los mejores espectáculos se representan en locales alejados del principal distrito teatral: el West End.

A menudo, los museos y los teatros son edificios soberbios, que encierran una pequeña parte de la historia londinense. De hecho, quizás la calidad de los edificios históricos de Londres no le sorprenda, pero la cantidad (casi 17.000 edificios protegidos) lo hará con seguridad. Por ejemplo, el de Buckingham no es el único palacio real; hay otros seis, entre ellos los de Westminster, Hampton Court y Kensington.

Estos palacios se reparten por todo Londres; así, el Hampton Court Palace, en el oeste, está a unos 29 km de Greenwich Palace, en el este. Incluso en el centro, el Big Ben está a unos 4 km, o a 20 minutos en metro, de St. Paul's Cathedral.

Noria y Parlamento

Hacerse una idea general de esta inmensa ciudad es un reto para cualquiera. El Corazón de Londres se extiende por la orilla septentrional del río Támesis, la columna vertebral de la ciudad. La parte más antigua, la City (ciudad), es un abarrotado centro financiero, cuyos pulcros edificios, que se alzan alrededor de la cúpula de St. Paul y de otro centenar de iglesias, son el destine del millón de trajeados ciudadanos que, de lunes a viernes, viajan a Londres en tren o en coche.

Otros trabajadores cruzan la capital en metro (tube o tubo) o se apilan, en las horas punta, en los autobuses rojos de dos pisos. Fuera de la muralla este de la City, a orillas del río, se alzan la Tower of London y el Tower Bridge. Detrás, se extiende el East End, donde la historia de los inmigrantes y trabajadores portuarios se refleja en las calles de Whitechapel y Spitalfields: elegantes mansiones de hugonotes franceses tejedores de seda, sinagogas judías, comerciantes del mercado de Petticoat Lane gritando en cockney, y calles que huelen a especias, donde se han instalado muchos bengalíes. También esta aquí la mayor concentración europea de artistas, diseñadores y músicos, que han convertido antiguos almacenes en estudios. Al este de la Tower of London, los 18 km de muelles que quedaron sin actividad cuando el puerto se trasladó a Tilbury han recobrado ya su vitalidad. Conocida como Docklands, la zona tiene su propia línea ferroviaria (Docklands Light Railway), edificios innovadores y grandes instalaciones deportivas. Desde esta zona es fácil llegar a dos puntos interesantes de la orilla sur: el antiguo Greenwich Palace y su pueblecito, y la península de Greenwich, que se revitalice con la Millennium Dome (Cúpula del Milenio).

Muy cerca de la muralla norte de la City están Clerkenwell, con sus ruinas monásticas, e Islington, una zona de elegantes mansiones, cada vez más teatros alternativos y gran cantidad de restaurantes.

Al oeste de la Cily se halla Westminster, el centro político y de la realeza. Al norte del Westminster Bridge, se alzan las Houses of Parliament, la Westminster Abbey y Whitehall, la sede del gobierno. Los palacios de Buckingham y St. James's están cerca, rodeados por St. James's Park y Green Park. Aquí nació el Londres residencial, que ha conservado su carácter. En St. James's y Mayfair hay algunas de las tiendas con más estilo, galerías de arte, restaurantes, así como clubes de caballeros, las casas de subastas Christie's y Sotheby's y hoteles de lujo como el Ritz. Más al oeste, Londres se convierte en los elegantes distritos comerciales y residenciales de Belgravia, Knightsbridge y Chelsea. Seguidamente, se encuentran Kensington, Holland Park y South Kensington, el emplazamiento de los museos de la ciencia, de historia natural y del Victoria & Albert. Fíjese en las fachadas de los edificios, a menudo con puertas decoradas, frisos de terracota o placas azules, que indican que algún famoso vivió allí. Más al oeste, se alzan antiguas mansiones aristocráticas, que ahora se diluyen en los distritos de las afueras: Osterley, Syon House, Kew Palace y sus jardines, y, finalmente, el Hampton Court Palace.

La zona entre la City y Westminster tiene personalidad propia. En la orilla norte del Támesis, las antiguas avenidas y plazas de Holborn, Bloomsbury, Covent Garden y el Soho, acogen los teatros del West End y muchos museos y restaurantes. En cambio, en la orilla sur del Támesis, se hallan una serie de lugares para visitar, desde la Tower of London hasta los puentes de Westminster, que incluyen, entre otros, el Royal National Theatre y la Tate Modern.

Los tribunales londinenses se extienden por Holborn, desde Gray's Inn hasta Inner y Middle Temple, en la orilla del río. Las frondosas plazas de Bloomsbury acogen el British Museum, gran parte de la University of London y varios museos especializados que llegan hasta Covent Garden: una zona de teatros, restaurantes, tiendas y calles con ofertas de ocio. Al oeste de Covent Garden está Trafalgar Square, donde la National Gallery tiene vistas a las fuentes y palomas de Whitehall y St. James's. A pocos minutos al norte de Trafalgar Square, Leicester Square, punto clave de la vida nocturna, señala el inicio del Soho. Su zona sur la constituye Chinatown y, al norte, una mezcla de bares, restaurantes y tiendas de comida europea. La avenida Shaftesbury, repleta de teatros, se extiende desde el Soho hasta Piccadilly Circus. Regent Street, con sus tiendas elegantes, serpentea hacia el norte, cruza el este de Mayfair y llega a Regent's Park. Más allá, encontrará las zonas residenciales de St. John's Wood, la colina de Hampstead y Highgate.

La capital británica cuenta con una variada oferta gastronómica; podrá comprobarlo por si mismo en sus casi 6.000 restaurantes. Los aproximadamente 5.000 pubs y bares, muchos en viejos edificios o en elegantes locales cerca del río, también sirven comida, y en algunos hay música en directo o se utilizan como teatros.

Si para usted relajarse equivale a ir de compras, vaya a Oxford Street, la calle comercial más larga de Europa. Los dos grandes almacenes de Londres son Selfridges, en Oxford Street, y Harrods, en Knightsbridge. Unos 350 mercadillos incluyen los anticuarios de Portobello Road y sus puestos ambulantes. Si prefiere pasear, disfrute de los parques londinenses. Si, en cambio, desea escuchar música, podrá deleitarse con la dulce melodía de mas de mil conciertos semanales, celebrados en auditorios, escuelas de música, iglesias y museos.

A pesar de tanta oferta, es posible que los visitantes de Londres se sientan tan agobiados por la gran cantidad de turistas que sean incapaces de captar la esencia de la capital británica. En estos casos, lo mejor es pasar por alto las paradas en Madame Tussauds o la Tower of London, e ir en autobús o metro hasta alguna de las zonas con mayor colorido de la ciudad. Pruebe con el Soho o Islington, o pasee por la orilla sur del río Támesis, desde Westminster hasta el Tower Bridge.

 
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